Linfoma de Hodgkin vs Linfoma no Hodgkin
- Clínica Renacer
- 23 mar
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Los pacientes a menudo buscan claridad sobre los linfomas, especialmente el Linfoma de Hodgkin (LH) y el Linfoma no Hodgkin (LNH). Ambos son cánceres del sistema linfático, pero presentan diferencias cruciales que impactan su diagnóstico y tratamiento.
Características Principales
Linfoma de Hodgkin (LH):
Se caracteriza por la presencia de células de Reed-Sternberg, células anormales que se encuentran en los ganglios linfáticos afectados.
Suele presentarse en personas jóvenes, entre los 15 y 35 años, y nuevamente después de los 55 años.
Los ganglios linfáticos afectados suelen ser los del cuello, axilas o mediastino (tórax).
Linfoma no Hodgkin (LNH):
Es un grupo más diverso de linfomas, con muchos subtipos diferentes.
No presenta células de Reed-Sternberg.
Puede afectar a personas de cualquier edad, pero es más común en adultos mayores.
Puede originarse en cualquier parte del sistema linfático, incluyendo ganglios linfáticos, bazo, médula ósea y otros órganos.
La diferencia más importante radica en la presencia de las células de Reed-Sternberg. Otras diferencias incluyen:
Subtipos: El LNH tiene muchos subtipos, mientras que el LH se clasifica principalmente en clásico y nodular predominio linfocítico.
Diseminación: El LH tiende a diseminarse de manera más ordenada, mientras que el LNH puede diseminarse de forma más aleatoria.
Pronóstico: En general, el LH tiene un pronóstico más favorable que algunos subtipos de LNH.

Los síntomas pueden incluir:
Inflamación de ganglios linfáticos, generalmente indolora.
Fiebre inexplicable.
Sudores nocturnos.
Pérdida de peso.
Fatiga.
El diagnóstico se realiza mediante:
Biopsia de ganglio linfático: Para examinar las células y determinar el tipo de linfoma.
Análisis de sangre: Para evaluar la función de órganos y detectar anomalías.
Estudios de imagen: Como tomografía computarizada (TC) o PET - CT para evaluar la extensión de la enfermedad.
Las opciones de tratamiento varían según el tipo y estadio del linfoma, e incluyen:
Quimioterapia: Medicamentos para destruir las células cancerosas.
Radioterapia: Radiación de alta energía para eliminar células cancerosas.
Inmunoterapia: Medicamentos que estimulan el sistema inmunitario para combatir el cáncer.
Trasplante de células madre: En casos de linfomas agresivos o recurrentes.
Terapias dirigidas: Medicamentos que atacan específicamente las células cancerosas.
La enfermedad puede ser combatida con tratamientos efectivos logrando la remisión completa. La investigación avanza constantemente, ofreciendo nuevos tratamientos y mejores resultados.
En Renacer, nuestro compromiso es brindar atención integral y personalizada a cada paciente, acompañándolos en cada paso del camino. ¡La esperanza y la determinación son fundamentales para superar esta enfermedad!.
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